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¡Ten los ojos bien abiertos antes de comprar una casa!

AUTOR: MASSIMO FORTE

Hace algunos años, escribí aquí sobre el beneficio de las visitas virtuales, en un momento en el que decidir comprar una casa a través de una visita virtual parecía futurología. Mucha gente reaccionó de una forma positiva, pero también hubo personas reacias, que asociaban esta tecnología a tendencias de Estados Unidos, y que pensaban que en España (y en el resto de  Europa) no tendría la misma aceptación —tal como sucedió con los coches eléctricos, que tan solo un grupo pequeño de consumidores probaron desde el principio (los denominados early adopters). Pero, si bien es cierto que algunos coches no superan los 300 km de autonomía, y tardan cerca de 1 h en cargar la batería, no se pueden encontrar objeciones similares en cuanto a las visitas virtuales para comprar una casa.

 

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La realidad tuvo que cambiar para que, lo que ya funcionaba tuviera cada vez más sentido. Con la pandemia, las visitas virtuales a inmuebles han alcanzado el nivel máximo de interés y necesidad, y han servido a empresas de intermediación inmobiliaria y a consumidores, es decir, a propietarios y compradores —además de a los promotores, que se han visto beneficiados de una forma más dinámica de presentar su producto. Lo que era considerado antes un accesorio, se ha convertido ahora en una necesidad extrema, dada la imposibilidad de visitar físicamente un inmueble durante unos tiempos.

 

Las visitas virtuales ofrecen una tecnología que permite al potencial interesado visitar un inmueble de forma virtual, con toda la comodidad, a través de cualquier dispositivo, con mayor seguridad, confort, tiempo e información para poder decidir con más calma y tranquilidad la compra de la casa. En mi opinión, está claro que esta tecnología no sustituye, en la mayoría de los casos, la visita física de validación final, para decidir la adquisición o no de la casa, pero es muy útil para acortar todo el proceso a través de una experiencia que va más allá de la simple fotografía.

 

Si bien en el momento en que escribí aquel artículo hace años era difícil adquirir esa tecnología, hoy ya no es así. Varias empresas la ofrecen al mercado, acompañada de formación y asistencia técnica. Una de estas empresas es Nodalview, de origen belga, que desarrolla su actividad en casi toda Europa y también en España.

 

Recientemente he tenido la oportunidad de probar todo su material para adquirir mi nueva casa, que va a necesitar obras, y he podido incluso hacer una simulación del antes y el después de la remodelación. Ello me ha dado una perspectiva virtual (muy útil para quienes sienten dificultad en imaginar espacios) de cómo quedará mi nuevo proyecto. De esta forma, mi decisión fue más rápida y más fácil. Está claro que no dejé de hacer la visita física, pero conseguí tener una mejor idea del inmueble antes de hacerlo.

 

Las visitas virtuales abren también nuevas puertas a la comunicación para trabajar la atracción en cuanto a la vivencia del espacio. Permiten construir un viaje desde o hasta el inmueble (que podrá ser el día a día del comprador), e incluso ver los espacios alrededor sin tener que salir del sofá. El usuario tendrá solo que llamar o mandar un email a la empresa inmobiliaria para concertar una visita y validar la compra de una forma física. A fin de cuentas, la mayoría de las veces compramos motivados por la emoción, y solo después justificamos la compra a través de la lógica, evidencia esta que encaja perfectamente con la utilidad de las visitas virtuales.

 

Una pequeña (o gran) llamada de atención: todo el proceso solo tendrá sentido si las visitas virtuales reflejan de forma auténtica, pero planeada, las características y beneficios de la casa que promueven. En caso contrario, la interacción podrá no salir bien, por varios motivos: porque se crean falsas expectativas, porque no se consigue transmitir todo el potencial de la casa, porque se no tiene formación sobre cómo llevar una visita, porque no se elige bien la tecnología y el material de fotografía que se usa (dos puntos esenciales para los profesionales que trabajan para promover sus inmuebles de la mejor manera).

 

Creo que las visitas virtuales son un fuerte aliado para ayudar a las personas a promover, comprar, vender o alquilar inmuebles. Les ofrece una visión innovadora, de forma  cómoda y sin barreras de tiempo ni espacio, a distancia de un clic. Proporciona una elección más informada y más rápida, que beneficia a todas las partes gracias también a una mayor transparencia, y claro, menor tiempo por el ahorro de recursos que implica tener que salir para hacer una visita “a ciegas”.

 

 

 

 

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